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Original en Inglés: A Brief History of Forensic Examinations of Auschwitz

Las fotografías que aparecen aquí no se incluyen en el artículo original aparecido en IHR, pertenecen al sitio de Germar Rudolf y son del fotógrafo © Karl Philipp

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Por Germar Rudolf

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Auschwitz ha llegado a convertirse en el símbolo del mayor crimen en la historia de la humanidad, en el significado del supuesto asesinato de un millón o más de personas, la mayoría de ellos judíos, por medio de gaseos en el campo de concentración alemán del mismo nombre. Ha provocado interminables discusiones entre filósofos, teólogos y literatos así como de juristas e historiadores, y ha evocado innumerables perogrulladas por parte de periodistas y políticos. Sin embargo, el objetivo de este artículo reside en las siguientes cuestiones:

1. ¿Debería este supuesto monstruoso crimen ser sujeto al escrutinio de un detallado análisis forense?

2. ¿Qué clase de investigaciones forenses de los supuestos crímenes en Auschwitz se han llevado a cabo hasta el momento y cuáles han sido sus descubrimientos? ¿Cómo valoraremos estos resultados?

Germar Rudolf

Germar Rudolf

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Contenido:

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1. La Obligación Moral para la Investigación Forense

A finales de la primavera de 1993, el Instituto Max Planck de Stuttgart emitió un memorando interno informando a su personal que un candidato a doctorado [Germar Rudolf] había sido destituido por causa de la investigación que había hecho sobre Auschwitz. El instituto explicó que a la vista del horror de los crímenes del Nacional Socialismo en contra de los judíos, era moralmente repugnante discutir la manera específica en la cual las víctimas habían sido asesinadas, o tratar de determinar el número preciso de muertos. Lo que uno de los principales institutos de investigación del mundo declaró a su personal, respecto a determinar las cifras exactas, no sólo va en contra de la ética, sino que es reprensible, y no deja de ser irónico el haber usado este pretexto como causa de despido.

¿Realmente importa saber la cantidad exacta de judíos que perdieron la vida durante la Segunda Guerra Mundial mientras estuvieron bajo la esfera de influencia alemana? ¿Es realmente importante, después de tantos años, intentar investigar fríamente la forma en que éstos murieron? Después de todo, nadie niega que hayan muerto centenares de judíos y es moralmente correcto investigar incluso la muerte de una sola persona.

Sin embargo, afirmar estas cosas no significa que automáticamente se deba levantar una objeción válida, del tipo moral o de cualquier otro tipo, sobre la investigación científica de un crimen denominado como “único y sin paralelo” en la historia de la humanidad. Incluso un crimen que pretende ser absolutamente reprensible, debe estar abierto al procedimiento normal para cualquier otro crimen: a saber, que puede ser y debe ser sujeto a una investigación material detallada. Adicionalmente, cualquiera que postule un crimen, supuesto o real, como único, debe estar preparado para una investigación de las mismas características, es decir, una investigación única, una investigación completa y precisa, antes de otorgársele el carácter de único y verdadero.

Si, por otro lado, alguien busca proteger al “crimen sin paralelo” de la investigación científica por medio de erigir un enfurecido tabú moral, los creadores de tal tabú podrían, al menos moralmente, cometer una singular ofensa al imputar una “culpa sin paralelo” a un pueblo entero, al pueblo alemán, más allá de cualquier crítica y defensa. Para demostrar qué clase de doble moral se ha estado aplicando al “Holocausto”, cuya definición usualmente incluye la aniquilación intencional de millones de judíos por el Tercer Reich, observemos la reacción internacional a numerosos ejemplos actuales de “crímenes en contra de la humanidad”. Después del colapso de la Unión Soviética en 1991, se descubrieron e investigaron numerosas fosas colectivas conteniendo cientos de miles de víctimas de los Soviets, no sólo fue determinado el número de víctimas en esa ocasión, sino que, en muchos casos, también se determinó la causa específica de la muerte. En la misma región en que estas tumbas comunitarias fueron encontradas, se dice que un millón o más de judíos fueron baleados por el Einsatzgruppen [fuerzas de tareas], aún así, nunca fue reportado algún descubrimiento que contenga los restos de esas víctimas, y mucho menos se ha permitido cavar e investigar, durante el más de medio siglo en que fueron controladas estas tierras por la Unión Soviética y los estados sucesores.

Durante el conflicto en Kosovo de 1999 se diseminaron rumores alrededor del mundo acerca de asesinatos en masa llevados a cabo por los serbios, después que la guerra terminó, una comisión internacional forense se dirigió a Kosovo para buscar, excavar y realizar una investigación de las tumbas colectivas, tales tumbas probaron no sólo que eran menos de las que los oponentes serbios albanos habían denunciado y dichas tumbas contenían menos víctimas de las que se había afirmado.

¿Los Aliados intentaron durante la guerra y los años que la precedieron encontrar e investigar las tumbas comunitarias de las personas que se habían dicho fueron víctimas de los alemanes? Hasta el momento, sólo es conocido un caso, el de Katyn. Pero en la actualidad los descubrimientos de la comisión forense soviética son generalmente reconocidos como una fabricación, ya que se mintió acerca del asesinato en masa de miles de oficiales polacos y supuestamente inhumados en ese lugar por los alemanes. Por otro lado, el reporte de la comisión internacional forense invitada por los alemanes en 1943, la cual encontró que los soviet habían llevado a cabo un asesinato en masa, en la actualidad es considerado verdadero incluso por el gobierno ruso.

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2. Definición de la Ciencia Forense

La ciencia forense generalmente es vista como una ciencia de apoyo a la criminología. Su objetivo es recolectar e identificar restos físicos de un crimen, y a partir de estos, elaborar conclusiones acerca de la víctima o víctimas, del perpetrador o perpetradores, el arma o las armas, el tiempo y la localización del crimen, así como la manera en que fue llevado a cabo, en la medida de que todo lo anterior sea posible. Esta ciencia es relativamente nueva y entró a las cortes judiciales hasta 1902, cuando las huellas dactilares fueron aceptadas como evidencia en una corte inglesa. La Enciclopedia Británica de 1998 (CD-ROM) dice lo siguiente acerca de la ciencia forense:

Un amplio rango de técnicas científicas está disponible para fortalecer a las agencias judiciales en su esfuerzo para identificar a los sospechosos o para establecer, fuera de toda duda, la conexión entre un sospechoso y un crimen en cuestión. Los ejemplos incluyen el análisis de restos de sangre y restos de cualquier otro fluido corporal, tales como el semen o la saliva, que puedan indicar alguna característica del criminal; las fibras pueden ser analizadas por medio de microscopios o análisis químicos para mostrar, por ejemplo, que las fibras encontradas en una víctima o en una escena de un crimen, son similares a las de la ropa del sospechoso; muestras de cabello y particularmente células de la piel adheridas a la raíz del cabello, pueden ser comparadas genética o químicamente con las del sospechoso; muchas sustancias inorgánicas, tales como el vidrio, papel y pintura pueden producir considerable cantidad de información bajo análisis microscópico o químico; la examinación de un documento en particular puede revelar una falsificación, fundamentado en la manufactura y técnica en la fabricación de un papel que no estaba disponible en el tiempo que supuestamente data el documento; el índice de refracción de incluso pequeñas partículas de vidrio, puede ser determinado para mostrar que tal objeto o fragmento de vidrio fue parte de un lote manufacturado en tiempo y lugar determinados.

Por lo tanto, la investigación forense es exactamente lo que los revisionistas, comenzando con Robert Faurisson, han llamado la investigación de la evidencia material. La demanda revisionista para la revisión de la evidencia material es, por completo, consistente con la práctica normal y obligatoria en los procesos judiciales modernos, la evidencia forense tiene más peso que la declaración de testigos o de la evidencia documental.

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3. La Ciencia Forense y Auschwitz

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3.1 El Proceso de 1946 de Auschwitz-Cracovia

En 1945, el Instituto para la Investigación Forense de Cracovia (Instytut Ekspertyz Sadowych) preparó un reporte sobre una investigación forense es Auschwitz que fue ofrecido como evidencia en el proceso de 1946 de Auschwitz en Cracovia, Polonia. Este reporte experto debería ser tratado con cautela ya que las investigaciones forenses y procedimientos judiciales bajo el régimen comunista no son fiables en absoluto, y Polonia en 1945 fue un satélite estalinista, solamente se tiene que observar el ejemplo de Katyn, cuyo registro soviético fue aprobado por el régimen comunista polaco.

Los investigadores forenses de Cracovia tomaron cabello, presumiblemente cortado de los prisioneros y broches de cabello encontrados en bolsas por los soviéticos en Auschwitz, probados estos elementos para encontrar residuos de cianuro, tanto el cabello como los broches mostraron resultados positivos. Una cubierta de metal plateado con zinc también fue probado para cianuro y se encontraron resultados positivos también, el Instituto Cracovia declaró que esta cubierta de metal alguna vez protegió los escapes de humo de una “cámara de gas” homicida en Birkenau.

Estas pruebas llevadas a cabo por el Instituto fueron cualitativas y no cuantitativas, en otras palabras, sólo pudieron determinar si el cianuro estaba presente y no en qué cantidades.

Y con la finalidad de determinar si sucedieron o no los gaseos homicidas con cianuro de hidrógeno en Auschwitz, estos análisis son inútiles por tres razones:

1. No hay forma de determinar el origen e historial del cabello y de los broches de cabello encontrados en bolsas, en Auschwitz. Asumiendo que los resultados del análisis sean correctos, desde el punto de vista químico se puede observar lo siguiente: un resultado positivo para una prueba de cianuro en cabello humano sólo demuestra que dicho cabello estuvo expuesto al cianuro de hidrógeno, pero dicho resultado no es suficiente para establecer que las personas, de las cuales procede el cabello, fueron asesinadas con cianuro. Debido a que, tanto en los campos de concentración alemanes, como en los campos de los Aliados, se cortaba el pelo a los prisioneros como medida higiénica, es probable que este cabello se expuso al gas cuando ya había sido cortado, cuando el cabello alcanzaba cierta longitud tenía que ser reciclado y tenía que ser despiojado con anticipación, frecuentemente con Zyklon B, cuyo ingrediente activo es el cianuro de hidrógeno. Por lo tanto, los resultados positivos para cianuro en muestras de cabello de ninguna manera prueba gaseos sobre humanos.

2. Enfrentamos un problema similar con las cubiertas plateadas con zinc que supuestamente fueron usadas para cubrir los ductos de ventilación de las “cámaras de gas”, su origen exacto e historial es desconocido. Hubiera sido preferible para el Instituto Cracovia haber analizado muestras de las paredes de las “cámaras de gas” en lugar de obtener muestras de piezas de metal:

2.1. Mientras que el origen e historial de estas cubiertas de metal es incierto, el origen e historial de las paredes de las morgues, supuestamente usadas como “cámaras de gas” era conocido (al menos parcialmente).

2.2. Al contrario del cemento y el concreto, estas cubiertas metálicas plateadas con zinc, prevenían la formación estable de compuestos Ferro-cianuros. Los compuestos desarrollados de zinc-cianuro son relativamente inestables y debe esperarse que desaparezcan en un periodo corto de tiempo.

2.3. La tendencia de las paredes porosas del subterráneo húmedo es acumular y aglutinar el cianuro de hidrógeno, tanto física como químicamente, y lo hará cientos de veces mejor que cualquier lámina de metal.

2.4. De hecho, las cartas que acompañaban a las muestras enviadas por el Instituto Cracovia, en realidad mencionan una muestra de argamasa tomada de la llamada “cámara de gas”, la cual fue recolectada y lista para probar su contenido de cianuro. Sin embargo, por razones desconocidas, el Instituto Cracovia no menciona esta muestra de argamasa en su reporte, quizás porque no mostró ningún resultado positivo.

3. No existe evidencia de que este tipo de análisis haya sido reproducido con éxito.

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3.2. El Proceso de 1964-1966 de Auschwitz en Frankfurt

Muchos reportes de expertos fueron preparados durante el proceso Frankfurt-Auschwitz, el mejor conocido de éstos fue el del Instituto de Historia Contemporánea (Munich Institut für Zeitgeschichte). Sin embargo, ninguno de estos reportes fue de naturaleza forense, éstos contenían temas legales, históricos o psicológicos. En todo este gigantesco proceso, ni la corte, ni la parte acusadora, ni la defensa, sugirieron jamás que los restos de los materiales del supuesto crimen fueran asegurados e investigados. La parte acusadora tuvo a su disposición numerosas declaraciones de testigos y confesiones de perpetradores, y basándose sólo en este material, se consideró por completo suficiente para establecer, más allá de la duda, la existencia de un programa de exterminio de judíos en Auschwitz y en cualquier otro lugar durante el Tercer Reich. La abundancia de este tipo de material usado como evidencia desde entonces ha sido usado para argumentar que la falta de documentos y evidencia material fue irrelevante. El hecho que haya faltado cualquier tipo de evidencia material durante el Proceso Frankfurt-Auschwitz fue aceptado sin problema por la corte en su resolución:

La corte careció de casi todas las posibilidades de investigación, disponibles en un proceso de asesinato normal, para realizar una representación fidedigna del acontecimiento en el tiempo del asesinato. Se careció de los cuerpos de las víctimas, de los registros de las autopsias, de los reportes de los expertos sobre las causas y tiempo de la muerte, de cualquier rastro de los asesinos, de las armas utilizadas en el asesinato, etc. Una investigación por medio de la declaración de testigos sólo era posible en raras ocasiones, pero en donde existía la menor duda o cuando no se podía excluir con toda certeza una posibilidad de confusión, la corte no resolvería sólo por medio de la declaración de testigos.

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3.3. El Proceso de 1972 de Auschwitz en Viena

Entre el 18 de enero y el 10 de marzo de 1972 dos arquitectos responsables del diseño y construcción de los crematorios en Auschwitz-Birkenau, Walter Dejaco y Fritz Ertl, fueron procesados en Viena, Austria. Durante el proceso, fue presentado a la corte un reporte experto sobre la posible interpretación de las muestras azules en las “cámaras de gas” de los crematorios de Auschwitz y Birkenau, el reporte concluía que las habitaciones en cuestión no eran cámaras de gas, ni tampoco habían sido convertidas en cámaras de gas. Gracias a este primer reporte experto, sólidamente metódico, sobre Auschwitz, los acusados fueron absueltos.

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3.4. En Busca de Tumbas Colectivas

En 1966, el Museo Estatal de Auschwitz comisionó a la compañía polaca Hydrokop para perforar el suelo del campo de Auschwitz-Birkenau y para analizar las muestras. Lo que no se sabe, sin embargo, es si esta investigación fue hecha en el contexto del proceso de Frankfurt-Auschwitz. No obstante, los resultados fueron desaparecidos dentro de los archivos del museo, éstos nunca han sido mostrados, acción que, por sí misma, revela suficiente. Años más tarde, varias páginas de este reporte fueron fotocopiadas y enviadas al revisionista alemán y editor Udo Walendy, quien lo publicó junto con un comentario, en su periódico. Rastros de huesos y cabello supuestamente encontrados en muchos lugares podrían indicar la presencia de tumbas colectivas, sin embargo, las pocas páginas publicadas por Walendy no revelan si estos descubrimientos condujeron a una excavación o a un estudio forense subsecuente de los rastros, ni siquiera consta que las muestras encontradas pertenezcan a seres humanos o a restos animales.

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3.5. Faurisson Tira del Gatillo

Tocó al profesor de literatura francesa informar al mundo que “es incumbencia de la evidencia forense el determinar si tuvo lugar en Auschwitz un asesinato en masa”. Robert Faurisson, profesor de francés y analista de documentos, textos y declaraciones de testigos por la Universidad de Lyon, comenzó a dudar de la versión histórica convencional acerca del Holocausto, después de un crítico estudio a las declaraciones de testigos y por el intenso escrutinio de documentos que se decía apoyaban la afirmación de los asesinatos en masa. Faurisson primero afirmó la tesis: “no existió una sola cámara de gas bajo el gobierno de Adolfo Hitler”, en 1978, posteriormente reforzó su posición con numerosos argumentos físicos, químicos, topográficos, arquitectónicos, documentos y argumentos históricos. Describió como “radicalmente imposible” la existencia de las cámaras de gas homicidas. A finales de 1978, Le Monde, el principal diario francés, ofreció al Profesor Faurisson la oportunidad de presentar su tesis en un artículo.

Sin embargo, tomó al menos una década para que un experto por primera vez aceptara el reto de Faurisson y preparara el primer reporte forense de las supuestas “cámaras de gas” homicidas en Auschwitz, fue Fred Leuchter en su famoso reporte de 1988. Los antecedentes e historia del Reporte Leuchter son bien conocidos por los lectores de la Revista de Revisión Histórica (Journal of Historical Review) y no es necesario repetirlos aquí, es suficiente decir que el Reporte Leuchter fue un trabajo pionero que dio pie a una serie de publicaciones y ha representado la posibilidad de que se hayan ensanchado más y más hacia otros campos de la ciencia forense, y pronto lo acompañarán muchos estudios interdisciplinarios de evidencia material y documental.

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3.6. La Reacción del Instituto Jan Sehn para la Investigación Forense de Cracovia

La reacción del Instituto Cracovia al Reporte Leuchter fue una fallida investigación en 1945, ésta ha causado mucha confusión en los círculos revisionistas, en la actualidad, muchos creen que en 1994 los investigadores de este instituto corroboraron los descubrimientos del Reporte Leuchter, pero esto es incorrecto. Para aclarar este malentendido se requiere un análisis detallado del reporte del Instituto Cracovia, posterior al Reporte Leuchter.

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3.6.1. Una Breve Introducción a la Química

Para exponer los errores de los investigadores del Cracovia, se requiere exponer algunos conceptos básicos de química, tan básicos que las ecuaciones han sido omitidas. Primero que todo, hasta 1979, el Zyklon B era la marca registrada alemana para un pesticida basado en cianuro de hidrógeno (HCN), como todo estudiante de química sabe, el cianuro de hidrógeno forma sales, frecuentemente llamadas cianuros y como el cianuro de hidrógeno mismo, estas sales son generalmente muy venenosas. Existe, sin embargo, un grupo de cianuros que no son venenosos, el representante más conocido de este grupo es el Ferro-cianuro, especialmente el llamado azul de Prusia, descubierto y usado como pigmento en Prusia hace unos cuantos siglos, todo estudiante de química conoce el azul de Prusia. Una de las cosas más importantes que un químico debe aprender es como disponer de sales venenosas de cianuro sin poner en peligro la vida, incluyendo la propia, uno puede obtener azul de Prusia simplemente añadiendo ciertos compuestos de fierro y, sin peligro, hasta se puede vertir en el drenaje, ya que el azul de Prusia es extremadamente estable y no desprende cianuros al ambiente.

Por lo tanto, es mucho más fácil entender la controversia alrededor del Reporte Leuchter si uno tiene en mente que cuando el cianuro de hidrógeno y ciertos compuestos de fierro se mezclan, forman el azul de Prusia, éste es el fenómeno exacto que uno puede observar al entrar a las instalaciones usadas en Europa durante el Tercer Reich, en donde fue usado el Zyklon B. Algunas de estas instalaciones, por ejemplo, las de los campos de concentración de Auschwitz, Birkenau, Majdanek y Stutthof, están intactas en la actualidad y todas estas instalaciones tienen algo en común, sus paredes están impregnadas con azul de Prusia, no sólo las superficies internas, sino la argamasa entre los ladrillos e incluso las paredes exteriores [FOTO 3] de estas cámaras para matar piojos, todas abundantes en Ferro-cianuros, exhibiendo una coloración azul moteada, pero nada por el estilo se puede observar en las supuestas “cámaras de gas” homicidas de Auschwitz y Birkenau.

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FOTO 1: Interior de las ruinas de la morgue 1 ("cámara de gas") del crematorio II. Nótese la ausencia de la menor coloración azul sobre las paredes. © Karl Philipp

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FOTO 2: Interior de la cámara de desinfección (despiojadora) donde se utilizaba Zyklon B, localizada en el Ala BW 5a del campo de Birkenau. Germar Rudolf muestra la pared noroeste. © Karl Philipp

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FOTO 3: Exterior de la cámara de desinfección localizada en el Ala BW 5b del campo de Birkenau. En la imagen la pared suroeste con rastros de azul de Prusia. © Karl Philipp

Los compuestos ferrosos, necesarios para formar el azul de Prusia, son parte integral de todos los materiales para construcción: ladrillos, arena y cemento, siempre contienen una cierta cantidad de óxido ferroso, usualmente entre el 1% y el 4%, esto es lo que da su coloración roja u ocre a los ladrillos y a la mayoría de las arenas.

Ahora, examinemos la forma en la cual los investigadores del Instituto Jan Sehn realizaron su aproximación al problema de analizar e interpretar las muestras tomadas de Auschwitz.

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3.6.2. Una Falta de Entendimiento

El equipo del instituto forense formado por: Jan Markiewicz, Wojciech Gubala, y Jerzy Labedz, afirma no entender cómo fue posible que el azul de Prusia se haya acumulado en las paredes como resultado de su exposición al gas cianuro de hidrógeno: “Es difícil imaginar las reacciones químicas y procesos físico-químicos que pudieron haber llevado a la formación del azul de Prusia en ese lugar”.

No hay vergüenza en aceptar la ignorancia, realmente, éste es el principio de toda ciencia: “la conciencia del no-saber”. En las épocas pre-científicas, la humanidad tendía a responder mediante lo mágico o lo fantástico a las cuestiones sin resolver; los científicos modernos realizan una aproximación a los problemas que no comprenden, y algunas veces apenas pueden imaginar, como retos para investigar con el fin de comprenderlos. Ésta búsqueda del conocimiento es [o debe ser] la fuerza principal que guía a la humanidad moderna. ¿Entonces, no debemos esperar que los investigadores del Cracovia, en seguida de haber reconocido su ignorancia, hubieran intentado aprender cómo es que el azul de Prusia se formó en las paredes expuestas al cianuro de hidrógeno?

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3.6.3. Una Falta de Entendimiento Mayor

En 1991, el Dr. Markiewicz escribió que era incapaz de entender cómo es que el azul de Prusia pudo haberse formado en las paredes expuestas al cianuro de hidrógeno. Además abordó una explicación bastante improbable, sugiriendo que su presencia podría deberse a una fuente diferente, por ejemplo, una pintura en la que se utilizó como pigmento el azul de Prusia, y la cual fue usada para pintar las paredes de las cámaras para despiojar, dejando un extravagante diseño moteado en las paredes [FOTO 2], ¿con qué finalidad se realizaría este diseño en el colorido?, podría preguntar uno. Yo sugerí que mirara en las superficies exteriores de las paredes [FOTO 3], las cuales estuvieron expuestas a la influencia del ambiente y las cuales contenían parcialmente este azul moteado también. Dicho color no puede ser explicado por un pigmento, sino solamente por los compuestos cianuros esparcidos en las paredes exteriores [FOTO 3] y que se convirtieron en azul de Prusia a través de los años. Él respondió que estos parches azules eran difíciles de explicar, y que primero tenía que establecerse que en efecto correspondían al azul de Prusia. De esta manera, muchas cuestiones elementales tenían que responderse antes que estos científicos pudieran conducir su análisis.

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3.6.4. Ignorando Elementos Claves

A la larga, los investigadores polacos publicaron un artículo sobre sus descubrimientos en 1994. Sorprendentemente, leyendo cuidadosamente su artículo, revela que no pudieron establecer si el azul de Prusia pudo haberse formado en las paredes debido a su exposición al cianuro de hidrógeno. Nada indica que ellos hayan llevado a cabo una investigación básica sobre el comportamiento de los compuestos cianuros bajo condiciones similares a las de los ladrillos. Tampoco hicieron nada para establecer si los parches azules mostrados en las paredes externas de las cámaras para despiojar eran causados por azul de Prusia. ¿Podrían preguntarse la razón de esto?, sean pacientes que se pone peor.

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3.6.5. Ignorando la Opinión de los Colegas

¿Tuvieron estos investigadores a su alcance alguna fuente científica que afirmara, de manera confiable, que el azul de Prusia no puede desarrollarse en las paredes expuestas al cianuro de hidrógeno?, esto les hubiera hecho las cosas más fáciles. Por otro lado, si ellos hubieran descubierto literatura que afirmara de modo científico que la formación de azul de Prusia en las paredes expuestas al cianuro de hidrógeno era posible, el método científico los hubiera obligado a hacer una de dos cosas: a abandonar su posición: “el azul de Prusia no puede formarse”, o refutar la posición opuesta, probando que no puede formarse. En esto consiste el proceso científico, en la verificación o refutación de los postulados hechos por los colegas. Ignorar las opiniones de los colegas es un fuerte indicador de un comportamiento anti científico.

De hecho, los investigadores del Cracovia citaron un libro que trata de forma intensiva con la cuestión de la formación del azul de Prusia, sin embargo, al consultarlo uno puede darse cuenta rápidamente que prueba la posición opuesta de la tesis de Markiewicz. Dicha obra demuestra en detalle la forma y bajo qué circunstancias las paredes expuestas al cianuro de hidrógeno pueden, por supuesto, formar azul de Prusia, y que esto no sólo es posible sino muy probable, al menos en el caso de las cámaras para matar piojos en Auschwitz.

¿Los investigadores del Cracovia declaran que este libro muestra lo opuesto? Para nada. De hecho, citan la obra no con el fin de que los lectores tomen cuenta de los argumentos químicos, sino, simplemente como un ejemplo de los estudios científicos de estos autores pertenecientes al Instituto Jan Sehn. Todos los argumentos desarrollados en el libro son sencillamente ignorados, mientras su reporte es auto-estigmatizado como un ejemplo de “ciencia indeseable”. Debe subrayarse que el Dr. Markiewicz es un profesor, lo que significa ¡que profesa a adherirse a los ideales de la ciencia y del método científico!

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3.6.6. Excluyendo Lo Indeseable

Los autores del estudio del Cracovia ignoraron todos los argumentos que demostraban su error, aunque ciertamente estaban conscientes de esto ya que ellos citaron la obra que decía lo contrario. No hicieron ningún intento para probar o refutar sus propias afirmaciones y no hicieron nada para entender lo que ellos afirmaron ser incomprensible.

¿Había alguna razón para su conducta tan extraña?

La respuesta es muy sencilla, los investigadores quisieron excluir al azul de Prusia y a los compuestos similares Ferro-cianuros de sus análisis, el excluir estos compuestos sólo puede justificarlo la presunción que el azul de Prusia en las paredes de las cámaras para despiojar tienen un origen diferente, por ejemplo, en un pigmento, como los investigadores del Cracovia escribieron en su artículo de 1994:

Decidimos determinar los iones de cianuro utilizando un método que no induce a la ruptura de los complejos de los compuestos Ferro-cianuros (este es el azul que se discute)

¿Qué significa esto?

Que la exclusión del azul de Prusia en un análisis de detección debe resultar en un número menor de rastros de cianuro en las cámaras para despiojar, debido a que los compuestos no pertenecientes a los Ferro-cianuros no son muy estables, y por lo tanto, es difícil que estén presentes después de 50 años. Lo mismo se aplica para todas las habitaciones expuestas al cianuro de hidrógeno. De hecho, se debe esperar que los valores a obtener deban ser apenas detectables y de poca confianza, y que una apropiada interpretación sea casi imposible. Por lo tanto, se debe esperar que el análisis de las muestras probadas con tal método, entregue resultados similares para casi cualquier muestra de material con varios años de antigüedad. Por medio de tal análisis sería prácticamente imposible distinguir entre las habitaciones mayormente expuestas al cianuro hidrógeno de aquellas que no lo fueron: en todas habría de arrojar un resultado de residuos de cianuro cercano a cero.

Comparación del Orden de Magnitud de los Resultados del Análisis para las Diferentes Muestras:

Autor: Markiewicz et al. Leuchter Rudolf
Detección de: cianuros sin Ferro-cianuros total cianuros total cianuros
Cámaras Despiojadoras: 0-0.8 mg/kg 1,025 mg/kg 1,000-13,000 mg/kg
Supuestas Cámaras de Gas: 0-0.6 mg/kg 0-8 mg/kg 0-7 mg/kg

Pienso que esto es exactamente lo que los investigadores del Instituto Jan Sehn querían obtener: valores similares de residuos de cianuro tanto para las cámaras para despiojar como de las supuestas “cámaras de gas” homicidas. Esto les permitiría declarar: “La misma cantidad de cianuros… y por lo tanto la misma cantidad de actividad de gaseos… y por lo tanto seres humanos fueron gaseados en los subterráneos crematorios. Por lo tanto, Leuchter fue refutado”.

Los resultados de los análisis del reporte del Cracovia sólo mostraron lo que era requisito para sus autores concluir.

Si examinamos los resultados de las muestras de los análisis tomadas por diferentes personas y obtenidas con diferentes métodos de análisis, es evidente que Markiewicz y su equipo falsificaron los resultados por medio de ajustar su método para entregar los resultados que quisieron.

Si esto no huele a fraude científico, entonces… no hemos terminado con el reporte del Cracovia todavía.

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3.6.7. Sorprendentes Resultados Indeseados

En 1991, un documento filtrado por el Instituto Jan Sehn en Cracovia a las manos de los revisionistas y que con el tiempo fue mostrado en sus publicaciones, se mostraba que el Dr. Markiewicz y su equipo había preparado un primer reporte en 1990. Éste reporte nunca fue publicado, sus resultados eran desconcertantes: aunque los investigadores ya habían empleado su engañoso método analítico, sólo una de las cinco muestras tomadas de las supuestas cámaras de gas homicidas resultó en una extremadamente baja cantidad de cianuro (0.024 mg por kg); en el resto no se había detectado cianuro. Por otro lado, las muestras tomadas a la cámara para despiojar mostraron valores 20 veces mayores (0.036-0.588 mg por kg). Estos resultados parecían confirmar los descubrimientos de Leuchter. De aquí que, en su carta de 1994, los investigadores del Cracovia suprimieron cualquier información acerca de sus resultados iniciales. Normalmente, los investigadores culpables de cualquier conducta que falte a la ética son expulsados de la comunidad científica.

En la actualidad, la mayoría de los revisionistas conocen los descubrimientos revelados en 1991, pero no a a través de los publicados en 1994 que simulan refutar a Leuchter.

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3.6.8. La Pauta del Instituto de Cracovia: Una Agenda Política en Lugar de la Verdad Científica

En subsecuente correspondencia con los investigadores de Cracovia, pedí una explicación científica de su método de análisis. Les ofrecí pruebas irrefutables de que el azul de Prusia puede formarse en las paredes expuestas al gas cianuro de hidrógeno, citando un caso reciente documentado en la literatura especializada. Los autores del reporte del Instituto de Cracovia fueron incapaces de ofrecer una razón científica para su deliberado fracaso al examinar el azul de Prusia y se negaron a admitir que habían cometido un error.

Finalmente, en su artículo así como en su carta de respuesta hacia mi, los investigadores del Cracovia declararon que el propósito de su escrito fue refutar a los “negadores del Holocausto” y para prevenir el encubrimiento de Hitler y el Nacional Socialismo. En otras palabras, su propósito no era la búsqueda de la verdad sino servir a un fin político.

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3.6.9. Conclusiones

Resumiendo la aproximación extremadamente anti-científica y la tendenciosa motivación política de Markiewicz y su equipo:

1. La tarea más importante de los científicos es tratar de entender lo que no ha sido bien comprendido. Los investigadores del Instituto Jan Sehn para la Investigación Forense en Cracovia hicieron lo opuesto: ellos eligieron ignorar y excluir lo que no comprendieron, la formación del azul de Prusia en las paredes expuestas al cianuro de hidrógeno.

2. La siguiente tarea importante de los científicos es discutir acerca de los intentos de otros científicos para comprender algo. El equipo del Instituto Cracovia hicieron lo opuesto: ellos eligieron ignorar toda discusión que los llevara a comprender la causa por la que el azul de Prusia se forma.

3. Estas preferencias les permitieron emplear métodos que producirían resultados afines a sus intereses.

4. Ellos ocultaron cualquier resultado que no se adecuaba a sus propósitos.

5. Finalmente, ellos admitieron que el propósito de su investigación no era la búsqueda de la verdad, sino contribuir al continuo descrédito del finado Adolfo Hitler .

Por lo tanto, públicamente llamo y continúo llamando a estos investigadores defraudadores de la ciencia. Sólo existe un lugar para los descubrimientos de su investigación: la basura. Ni Markiewicz ni su equipo han respondido nunca a mis acusaciones. El Dr. Markiewicz, quien fue un experto en pruebas técnicas, no un químico, falleció en 1997. Los dos autores restantes han permanecido en silencio.

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4. Una Corroboración desde Alemania para el Reporte Leuchter

A principios de 1990, pocos meses después de haber comenzado mi doctorado en el Instituto Max Planck para la Investigación en Estado Sólido, en Stuttgart, Alemania, comencé una investigación para verificar las afirmaciones químicas hechas en el Reporte Leuchter, a saber, que se esperaría que los compuestos de cianuro de larga duración, estarían presentes todavía en las supuestas cámaras de gas homicidas, de haber tenido lugar los gaseos homicidas en masa con Zyklon B declarado por testigos. Inicialmente, sólo tenía interés en averiguar si el compuesto resultante, el azul de Prusia, es suficientemente estable para sobrevivir 45 años a la exposición de las severas condiciones ambientales. Después de haber confirmado esto, envié por correo mis resultados a unas 20 personas que podrían haber estado interesadas en estos resultados. Subsecuentemente me puse en contacto con varios ingenieros y abogados, con los primeros con la intención de que me auxiliaran a realizar una investigación forense, y con los últimos, con el interés primario de usar estos resultados con sus clientes. Realicé dos viajes a Auschwitz y después de 18 meses de investigación, en enero de 1992, salió la primera versión larga del llamado Reporte Rudolf, que fue distribuido a líderes de opinión en Alemania. Para resumirlo brevemente, éste corroboraba las afirmaciones de Leuchter, que a través de múltiples razones técnicas y químicas, concluía que los gaseos en masa atestiguados por múltiples testigos no pudieron haber ocurrido. Mi reporte fue subsecuentemente actualizado y aumentado, y finalmente, publicado en julio de 1993 en un librito de 120 páginas. Las versiones en holandés y francés aparecieron en 1995 y 1996, pero una versión en inglés nunca fue impresa, un resumen de 16 páginas en inglés publicado el verano de 1993 es erróneamente considerado la versión completa de mi reporte. Otra versión actualizada y aumentada está actualmente en preparación, su publicación se planea para finales de este año [en 2001 se publicó este artículo].

Ya que no puedo ser el juez de mi propio trabajo, no discutiré acerca de mi propia investigación aquí. La discusión científica de mi reporte comenzó con un libro alemán de 1995, que consistía principalmente en ataques infundados. La primera crítica seria a la fecha, desafortunadamente llena de ataques a mi persona, ha aparecido sólo en Internet. Su autor, Richard Green, es químico como yo, con un doctorado en físico-química. Él ha hecho grandes concesiones a mi trabajo en su crítica:

1. Con el fin de asesinar humanos, como rápidamente fue declarado por testigos, las concentraciones de cianuro de hidrógeno deben ser similares a las usadas para los procedimientos para despiojar. Leuchter fue frecuentemente atacado por sus opositores con la tesis de que se requeriría mucho menos veneno para matar humanos que para matar piojos. Aunque esto es generalmente verdad, no se aplicaría a una situación en la cual varios cientos de personas supuestamente morirán por causa de este veneno en unos cuantos minutos.

2. El azul de Prusia, por supuesto, puede producirse por el resultado de la exposición de las paredes al cianuro de hidrógeno y, al encontrarse en las instalaciones para despiojar en Auschwitz y otros lugares, el cianuro de hidrógeno es con mucha probabilidad, la causa.

Esta última concesión obviamente destruye la reputación de los investigadores del Instituto de Cracovia y de quiénes los apoyan, quienes en resumen declararon que las grandes cantidades de azul de Prusia en las paredes de las instalaciones para despiojar, debieron haber tenido un origen diferente, lo cual, les “permitió” excluirlo del análisis. Green, sin embargo, no se perturba por esto y además afirma que sus resultados deben ser tomados como la norma para cualquiera. A mi pregunta sobre la razón de la negativa de los investigadores del Cracovia para responder a mis objeciones y de su obvio comportamiento anti-científico, Green respondió así:

“Rudolf se queja porque Markiewicz y los demás no respondieron a sus objeciones. ¿Por qué deberían hacerlo? ¿Qué credibilidad tiene Rudolf para exigir una respuesta a cada una de sus objeciones no importando si están infundadas?”

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5. Otras Aproximaciones Forenses

La química obviamente no es la única ciencia que puede ser consultada para resolver los misterios de Auschwitz. Ingenieros, arquitectos, médicos, geólogos y otros expertos pueden contribuir con esto también. La labor de estos profesionales no debe detenerse al tratar de descifrar los mensajes ocultos de los restos materiales del sitio. Los documentos originales del tiempo de la guerra sobre las instalaciones y acontecimientos en Auschwitz requieren la destreza experta de ingenieros, arquitectos, médicos y de geólogos. Debe reconstruirse la infraestructura del campo, desde la función y el propósito de cada edificio y de cada habitación, las técnicas de operación y capacidades de las instalaciones, la extensión y modernidad del tratamiento en sus hospitales, el efecto del agua que consumían de los pantanos, la mayor parte de lo cual puede ser determinado por medio de analizar las decenas de miles de documentos que han sido encontrados y liberados durante la última década, tarea que los historiadores por sí solos no pueden realizar, y tampoco yo, como químico.

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6. ¿No Existen Orificios? ¡No Existe “Holocausto”!

Diltlieb Felderer fue el primero en tratar intensivamente la cuestión de si había o no orificios en el techo de las supuestas “cámaras de gas” homicidas, aunque parece que no publicó nada acerca de esto. Leuchter tocó este tema sólo superficialmente en su reporte. Fue esta interrogante, más que indagar si existían o no residuos químicos del gas venenoso supuestamente empleado, lo que aumentaba mi curiosidad para dirigirme a Auschwitz, buscar personalmente dichos orificios. El 16 de agosto de 1991, mientras permanecía en el techo colapsado [FOTO 1] de la supuesta “cámara de gas” del crematorio II en Birkenau, perdí mi fe en el “Holocausto” ya que no pude encontrar ningún orificio que mereciera ese nombre. Esto lo describí con detalle en mi reporte. En 1994, Robert Faurisson exclamó la famosa ocurrencia que subtitula esta sección. Aún así, no fue hasta el año 2000, durante el caso sobre difamación de David Irving [revisionista] en contra de Deborah Lipstadt [exterminacionalista], que el mundo tuvo noticia de la acusación revisionista sobre la inexistencia de orificios en el techo.

Charles Provan, desde entonces ha escrito en Internet un artículo en el cual afirma haber refutado este descubrimiento revisionista. Por supuesto, él encontró orificios en el techo de la morgue del crematorio II, pero, ¿estos son los mismos orificios usados hace cincuenta años para introducir el Zyklon B a las “cámaras de gas” como afirman los testigos?, ¿o es sólo el resultado del techo colapsado, atravesado por los pilares que lo soportaban? Estoy convencido que esto último es el caso. Sin embargo, mi convicción no importa, lo que importa son los hechos, pero, ¿como estableceremos los hechos en tal caso?

Según Robert Van Pelt:

En los 2500 pies cúbicos de esta habitación, fue el lugar del planeta en que más gente perdió la vida. 500.000 personas fueron asesinadas. Si se realizara un mapa sobre el sufrimiento humano, si se creara la geografía de la atrocidad, este sería el centro absoluto.

Ahora, consideremos algo diferente, aunque igualmente trágico. Todos sabemos lo que sucede después de que un aeroplano se estrella: cientos de expertos se involucran para recuperar los restos del accidente con el fin de realizar una reconstrucción, al modo de un rompecabezas gigante en tres dimensiones. El propósito es determinar la causa del accidente con el fin de prevenir que suceda de nuevo, por supuesto, no se repara en gastos.

¿No sería apropiado hacer lo mismo con las morgues de los crematorios II y III en Birkenau? Reunir un equipo de cientos de historiadores, ingenieros, arquitectos y arqueólogos para recuperar con rigurosidad todos los restos de estas instalaciones y reconstruirlas, reuniendo de nuevo este gran rompecabezas, con el fin de determinar cómo se veían hace 50 años. ¿No sería lógico intentar determinar a partir de los vestigios que tenemos si existieron orificios, en lugar de afirmar con gran entusiasmo conclusiones sacadas de la simple ruptura del concreto?

Durante los últimos años, he escuchado, para mi horror, de gente que camina sobre estas instalaciones y rompen las barras de refuerzo que sobresalen de grietas y agujeros, o que por medio de palas despejan los restos del techo con el fin de buscar orificios. ¿Que opinaría un paleontólogo de alguien que quisiera usar una pala para excavar el sitio de un esqueleto de un tiranosaurio rex? Algunas veces uno se pregunta: ¿A donde se han ido todos los hombres pensantes? ¿Cuándo la gente comenzará a pensar y actuar como seres humanos respecto al Holocausto?

La pregunta respecto a si hay o no hay orificios en el techo del crematorio II no es trivial. Si no existe alguno, entonces, hubiera sido imposible introducir el Zyklon B dentro de la supuesta “cámara de gas”, de la forma en que afirmaron algunos testigos, desacreditando a muchos otros. Y ya que las versiones de los testigos presenciales son el único pilar sobre el cual el Holocausto descansa, tarde o temprano llegará el derrumbe de todo el relato acerca del Holocausto. Esto, no es para nada un asunto trivial. El orden internacional establecido por los poderes victoriosos después de la Segunda Guerra Mundial descansa principalmente sobre la “certeza” del Holocausto. El Holocausto es usado para controlar Alemania, y por lo tanto, a Europa, para suprimir los movimientos nacionalistas y para mantener el dominio estadounidense, sin mencionar al poder izquierdista y los movimientos internacionalistas derivados de éste, y del uso que los grupos judíos y Sionistas hacen del mito.

¿Quién, entonces, quiere saber la verdad? ¿No sería más sencillo derrumbar los crematorios de Auschwitz y remover los restos de una vez por todas, y contentarse con las versiones de los testigos?

Si los investigadores revisionistas no realizan el trabajo de establecer lo que realmente pasó en Auschwitz, nadie lo hará. Considerando nuestros medios limitados y las restricciones legales que entorpecen nuestra labor, podría ser realista concluir que nadie nunca lo hará. De esta manera, todo lo que podemos hacer ahora mismo es trazar meticulosamente el mapa y documentar el material que queda, de principio a fin, y esperar que con el tiempo la razón prevalecerá.

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7. ¿Indicios Incriminatorios?

Referentes al descubrimiento de documentos alemanes del tiempo de la guerra que contienen palabras ambivalentes y cuyo significado es interpretado de forma siniestra para los fines de la corriente principal de la historiografía sobre el Holocausto [de los dogmatizadores del Holocausto]. Jean-Claude Pressac no es el primero que lo ha hecho, pero si es quizás el más determinado, llevando esto más allá de lo estrafalario. Las respuestas revisionistas han sido meticulosas y, para los exterminacionalistas, devastadoras. Las interpretaciones Revisionistas han estado fundamentadas, por un lado, sobre el conocimiento meticuloso de los documentos correspondientes a Auschwitz en su contexto, incluyendo fotografías aéreas de los Aliados, y por otro lado, sobre el conocimiento experto en varios campos de la ingeniería y la arquitectura.

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8. ¡Indicios Exculpadores!

Esta aproximación, aplicada a un gran número de documentos concernientes a Auschwitz, ha producido otro, incluso más importante resultado que arroja luz sobre el sistema del campo de Auschwitz. Samuel Crowell ha descubierto material sobre refugios antiaéreos construidos por las SS para proteger a los prisioneros de los ataques Aliados aéreos. Hans Lamker y Hans Nowak han mostrado con detalle como las SS instalaron modernas y costosas instalaciones de microondas para despiojar a los prisioneros, con el fin de proteger sus vidas. Junto con Michael Gärtner y Werner Rademacher, quienes actualmente están trabajando exhaustivamente sobre la historia del campo de Auschwitz, equipado con todos los medios necesarios para asegurar la supervivencia de decenas de miles de prisioneros: hospitales, dentistas, cocinas, lavanderías, carnicerías así como instalaciones de recreación, como campos deportivos y jardines. Todo esto en conjunto con el hecho del costo real de todo el complejo del campo, que fue del orden de magnitud de unos 500 millones de dólares, estas instalaciones cláramente contradicen la supuesta intención de las autoridades alemanas de usar este campo como centro de exterminio. Existen formas más baratas de asesinar humanos que gastar 500 dólares per cápita [costo inicial, sin costos de operación].

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9. El Futuro de las Investigaciones Forenses en Auschwitz

Desde el despertar de la ciencia, los científicos han buscado un motivo perpetuo. Ellos nunca se han dado cuenta de que ya lo han encontrado desde el principio de su búsqueda: la ciencia misma. Así, se puede decir que la investigación forense en Auschwitz nunca terminará, especialmente si uno considera las implicaciones controversiales y altamente ideológicas de cualquier descubrimiento potencial. La dirección y los métodos de investigación, sin embargo, han sido claramente dispuestos por los pioneros en este campo, los revisionistas, quienes disponen de mucho ingenio y curiosidad para descubrir si las afirmaciones sobre los gaseos en masa del Holocausto son ciertos, cualquiera que haya sido su propósito político o financiero. El sistema del campo de Auschwitz estará, como antes, en la mirada de todos.

Por nombrar un ejemplo reciente, a principios del año 2000, el ingeniero australiano Richard Krege empleó un radar geológico de penetración con el fin de localizar tumbas colectivas en la vecindad de los supuestos campos de exterminio alemanes. Un estudio preliminar fue publicado en alemán en mi publicación trimestral en el año 2000. Krege ha prometido más investigaciones concienzudas junto con una apropiada introducción a su método geológico para determinar disturbios en el suelo bajo nuestros pies. Su trabajo va a abrir nuevos caminos, tal como el trabajo de Leuchter lo hizo hace 13 años. No cabe duda que él no será el último pionero que retará los dogmas y tabús reinantes.

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10. Conclusiones Finales

De la misma manera que lo hacen para los crímenes del pasado histórico, las ciencias forenses tienen la clave para los acertijos de Auschwitz. Ningún grupo con el poder de conducir o al menos de demandar una investigación forense en la escala necesaria, parece ansioso de hacerlo, todo lo contrario. Aquellos en el poder no tienen interés en cambiar nuestro punto de vista sobre Auschwitz y consecuentemente sobre el Holocausto y la investigación forense puede hacerlo. En lugar de esto, autoridades de todo mundo persiguen y enjuician a aquellos que piden o que intentan realizar tal investigación, esto podrá demorarnos, pero no nos detendrá.

Cuando los investigadores revisionistas logren realizar un descubrimiento extraordinario a través de la investigación forense, ellos serán contrarrestados no sólo con calumnias y persecuciones, sino también con falsificaciones académicas y engaños de catedráticos, del que es un ejemplo evidente el reporte forense del Cracovia. ¿Cuán desesperados deben estar los guardianes de la flama de la leyenda del Holocausto para recurrir a tales métodos? Por medio de ocultar a la investigación científica las pretendidas tumbas y los restos de las “cámaras de gas” de Auschwitz, ellos se arriesgan al agotamiento de su propia reputación y al hundimiento del mito de Auschwitz.

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Traducción: ecorevisionista.wordpress.com

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