Giovanna Canzano entrevista a Pedro Varela, 22 de mayo de 2010.

Pedro Varela, librero (librería Europa) detenido y acosado por cuestionar supuestos hechos históricos.

CANZANO 1: Desde 1996, tras la aprobación en España de una ley que establece el delito de apología de genocidio y la incitación al odio racial (11 de mayo 1995), Ud. es perseguido por los tribunales españoles. ¿Puede resumir las etapas de esta persecución legal?

VARELA: En 1996 sufrimos sendos registros policiales en mi domicilio particular y simultáneamente en los locales de la Librería Europa de la calle Séneca 12 de Barcelona. La policía secuestró 20.900 libros que no han sido devueltos hasta el día de hoy. Además de todos los archivos históricos, mi biblioteca privada, documentación, ordenadores, etc. Fui acusado de “negación del holocausto” e “incitación al odio racial”. Dos años después, el 16 de octubre de 1998 tuvo lugar un juicio-espectáculo a la soviética, en el que el juez de extrema izquierda Santiago Vidal Marse dispuso una inmensa pantalla con traductor simultáneo y proyectó la película histórica de Fritz Hippler “Der ewige Jude” (El judío eterno), de la que encontraron un ejemplar en la Librería Europa. Me acusaban como si yo mismo fuera el director de la producción y el fiscal solicitaba 4 años de cárcel, multa económica, etc. Un mes después, el 16 de octubre de 1998, este mismo juez dictaba sentencia y me condenó a 5 años de prisión, ¡por vender libros! Me fue retirado el pasaporte y se me prohibió salir de España durante 10 años, con obligación de ir a firmar ante el juez cada mes. El 16 de enero de 1999 una manifestación autorizada y controlada por la policía de Barcelona, irrumpió en nuestros locales y destrozó la Librería Europa, lanzando los libros a la calle, quemándolos en una gran pira. Hicimos un recurso en la Audiencia Provincial que fue aceptado por considerar que la ley aplicada contra mí era inconstitucional. La Audiencia Provincial que presidía Ana Ingelmo envió la sentencia y sus consideraciones al Tribunal Constitucional de Madrid, que necesitó 10 años para tomar una decisión.

Finalmente, en 2008 el Tribunal Constitucional consideró que, al menos en parte, no se podía condenar a nadie por dudar o negar presuntos hechos históricos mediante la palabra o el escrito. Una vez más en Barcelona, el nuevo Tribunal admitió que no podía condenarme por “negar el Holocausto” puesto que el Tribunal Constitucional lo impedía. Pero me condenaban por “¡promover el genocidio!” Finalmente tuve una pena en firme de 7 meses de prisión. Pero entre tanto, y ante esta nueva situación, los fanáticos del Tripartiro en Barcelona ordenaron en abril de 2006 un nuevo registro y un nuevo proceso contra las Ediciones Ojeda que dirijo, secuestrando los siete ordenadores y otros 5.000 libros y numerosa documentación. El nuevo juicio tuvo lugar finalmente el pasado 29 de enero de 2010 y la condena se conoció el 8 de marzo: 2 años y 9 meses de prisión por “genocidio” y atentado “contra los derechos fundamentales”, crimen que estaría cometiendo al editar libros que denuncian al lobby judío internacional, documentos históricos como el Mi Lucha o los discursos de Hitler y otros de temática raciológica. Sumados a los 7 meses de la condena anterior esto suma 3 años y 4 meses que, ahora sí, debería cumplir por reincidencia y por sumar más de 2 años de cárcel. Intentaremos un nuevo recurso si es posible.

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Nacido en 1969, casado y padre de ocho hijos, Vincent Reynouard es además de escritor, ingeniero químico formado en la ISMRA (Instituto de Ciencia de los Materiales y de las Radiaciones Atómicas) en Caen. Reynouard se declara católico tradicionalista y no oculta sus opiniones políticas ultra conservadoras. Más aún, niega públicamente la versión clásica de la historia de la Segunda Guerra Mundial. Es uno de esos científicos que se declaran “revisionistas” porque no creen en la existencia de cámaras de gas homicidas en los campos de concentración alemanes.

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